No sólo el aprovisionamiento de agua potable. Contar con servicios de saneamiento básico es un derecho universal ya que garantiza un desarrollo óptimo para todas las personas, excluyendo un número importante de enfermedades y otros daños a la salud.
Desafortunadamente, alrededor del mundo millones de personas siguen sin tener acceso a este tipo de servicios. Sea por ubicarse en entornos remotos o por el empobrecimiento y marginalización gradual de sus comunidades, estas personas se enfrentan a condiciones que dificultan y limitan su cotidianidad.
¿Te gustaría conocer más sobre el saneamiento y qué podemos hacer para ayudar a esta causa? Enseguida te comparto algunos puntos relevantes, para que no te pierdas de nada.
Cuando hablamos de saneamiento nos referimos a todas aquellas medidas y prácticas destinadas a garantizar el suministro seguro y eficaz de agua potable, así como la gestión adecuada de aguas residuales y desechos sólidos.
De acuerdo con el Programa Conjunto de Monitoreo para el abastecimiento de Agua y Saneamiento, el saneamiento básico es la
tecnología de más bajo costo que permite eliminar higiénicamente las excretas y aguas residuales y tener un medioambiente limpio y sano, tanto en la vivienda como en las proximidades de los usuarios.
En estas definiciones radica la importancia del saneamiento en la cotidianidad universal: sin saneamiento no hay salud. Tal cual, su impacto puede medirse en diferentes áreas de la salud y el desarrollo, por ejemplo:
Los desafíos actuales en torno al acceso a servicios de saneamiento básico son una problemática que afecta la vida de millones de personas. Conocer estas realidades es imprescindible para poner en marcha estrategias y planes de acción a corto y largo plazo.
Según datos de la OMS, en conjunto con la UNICEF,
aproximadamente 4.2 mil millones de personas carecen de acceso a servicios de saneamiento gestionados de manera segura.
Esto es extremadamente preocupante ya que, esta cifra, representa ni más ni menos que la mitad de la población mundial.
En este sentido, las comunidades enfrentan desafíos particulares, con alrededor del 70% de la población sin acceso a instalaciones de saneamiento adecuadas. Un factor que contribuye a esta brecha, por ejemplo, es la falta de infraestructura en estas regiones.
Como resultado de esta ausencia de servicios de saneamiento, tiene consecuencias directas en la salud. Y es que cerca de 432 mil personas mueren anualmente por enfermedades relacionadas con esta falta de acceso a agua limpia.
Finalmente, es importante mencionar que las mujeres y niñas a menudo enfrentan desafíos adicionales al buscar instalaciones de saneamiento. La falta de retretes seguros y privados puede exponerlas a riesgos de seguridad y limitar su participación en la educación y otras actividades.
Como mencionamos,
el saneamiento juega un papel crucial en el área de la salud al reducir la propagación de agentes patógenos y promover un entorno higiénico. Es decir, un entorno donde las personas se desenvuelvan sin temor a que ellas o sus seres queridos contraigan enfermedades o infecciones de ningún tipo.
Así dicho, los servicios de saneamiento, como sistemas de alcantarillado y retretes adecuados, evitan que las heces y otros desechos entren en contacto directo con el agua y el suelo. Esto contiene la propagación de bacterias, virus y parásitos.
De la mano con la prevención de enfermedades gastrointestinales, el saneamiento también contribuye a la prevención de enfermedades respiratorias, ocasionadas por una contaminación del aire, derivada directamente de la contaminación en los suelos.
Enseguida, te presento una lista con algunas de las enfermedades que pueden adquirirse o desarrollarse de no contar con servicios de saneamiento adecuados:
En Rotary, somos perfectamente conscientes de que la educación y la divulgación son dos herramientas poderosas para impulsar un verdadero cambio: uno perdurable, cuyo mensaje sea transmitido por las comunidades, de generación en generación.
En otras palabras,
la educación permite que las comunidades comprendan la importancia de prácticas higiénicas como el lavado de manos, el manejo adecuado de desechos y el uso responsable del agua. Con conciencia, las personas son más proclives a adoptar comportamientos que promuevan un entorno limpio y saludable.
Así mismo, la educación proporciona las herramientas necesarias (e incluso los medios) para aplicar prácticas adecuadas de gestión de residuos. Esto incluye, por ejemplo, la separación y eliminación segura de desechos, reduciendo así la contaminación ambiental y los
riesgos para la salud.
Sin mencionar que las campañas y talleres impulsados también tienden a fomentar la participación activa de la comunidad en la planificación y ejecución de proyectos de saneamiento. Ya que cuando las personas entienden los beneficios de un entorno limpio están más dispuestas a colaborar en la implementación de soluciones sostenibles.
En conclusión, el acceso a agua limpia y servicios de saneamiento no solo es un derecho humano fundamental, sino también un
pilar fundamental para la salud, el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.
Cada acción, ya sea a nivel local o global, contribuye al objetivo de garantizar que todas las personas tengan acceso a agua limpia y saneamiento adecuado. Sigamos trabajando juntos para construir un futuro donde este derecho básico sea una realidad para todos.
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