Las trabas para garantizar el cumplimiento del derecho al agua potable no son la única dificultad a la que nos enfrentamos. En general, hoy día millones de personas carecen de medios y fuentes para abastecerse de agua limpia, para completar sus actividades diarias.
En este sentido, es importante identificar que el agua limpia no potable es también un derecho fundamental para todas las personas. Y la adopción de políticas que distinguen el agua limpia de la bebible es crucial para un mejor aprovechamiento por parte de las comunidades marginalizadas.
¿Te interesa conocer más sobre esta problemática y qué puedes hacer para ayudar? En este artículo, te comparto algunos de los desafíos a los que nos enfrentamos y las soluciones que Rotary ha puesto en marcha.
En la actualidad, el acceso a agua limpia representa un desafío global que impacta la vida de millones de personas. A diferencia del acceso al agua potable, que implica simplemente la disponibilidad de agua sin peligros para la salud, el acceso a agua limpia se centra en la calidad del recurso. Según datos de Water.org, aproximadamente 771 millones de personas carecen de acceso a agua limpia.
Además, según datos del Banco Mundial, 3 mil 600 millones de personas no cuentan con servicios de saneamiento seguros, y otros 2 mil 300 millones carecen de instalaciones básicas para lavarse las manos.
En general, la inequidad en el acceso a fuentes de abastecimiento, el uso desmedido del agua, el vertiginoso crecimiento demográfico, la mayor variabilidad de las precipitaciones, el calentamiento global y la contaminación son factores que contribuyen a mermar la calidad de vida de las comunidades, especialmente aquellas en condiciones de pobreza.
Otros datos de valor:
El acceso al agua limpia y servicios de saneamiento
son derechos humanos reconocidos internacionalmente a través del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Este pacto en su artículo 11,1 estipula lo siguiente:
“Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí misma y su familia, incluyendo alimentación, vestimenta y vivienda adecuadas, así como a la mejora continua de las condiciones de vida”.
Así mismo, el 28 de julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución histórica que reconoce “el derecho al agua potable y al saneamiento como un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”.
Y, desde luego, no es para menos. Garantizar el derecho al acceso a agua limpia es indispensable para el sostenimiento de una vida saludable y sin riesgos a corto y largo plazo.
Tal cual, el agua resulta esencial para la mayoría de prácticas de higiene personal, como lavarse las manos y, por tanto, prevenir la propagación directa de enfermedades como hepatitis A, conjuntivitis o dermatitis. Sin mencionar que también afecta la seguridad alimentaria, producto del riego de cultivos y la producción de alimentos.
En términos de iniciativas destinadas a ofrecer un acceso inmediato, seguro y eficiente a agua limpia, Rotary representa un ejemplo destacado. A lo largo de los años, nuestras campañas han tenido un impacto real y significativo en la vida de miles de familias.
De hecho, desde 2013, La Fundación Rotaria ha invertido en más de 1,000 proyectos WASH (agua, saneamiento e higiene) en más de 100 países, respaldando iniciativas para la purificación del agua, la educación sobre higiene, la construcción de instalaciones sanitarias y la gestión de residuos. Todo esto, desde luego, gracias a subvenciones y eventos de recaudación de fondos realizados por los clubes rotarios.
Además,
su colaboración con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en Ghana, Madagascar y Uganda, posibilita el desarrollo de programas duraderos que mejoren el suministro de agua, saneamiento e higiene.
Los ejemplos son abundantes, pero podemos destacar el del Desafío ‘Wash’ en escuelas públicas en Guatemala.
En el primer caso, hablamos de un proyecto impulsado por el Club Rotario de Valle, el cual mejoró las condiciones de 10 escuelas, beneficiando a más de 1793 niños. Esto se consiguió mediante el abastecimiento de inodoros, lavamanos y tanques de agua, además de la capacitación a docentes para el uso adecuado de estos recursos.
El acceso a agua limpia es un catalizador esencial para el bienestar global. A través de iniciativas como las lideradas por
Rotary y su colaboración con diversas organizaciones, se ha demostrado que es posible marcar la diferencia.
No obstante, queda mucho trabajo por hacer. Es imperativo que la comunidad internacional, los gobiernos y las organizaciones continuemos trabajando juntos para garantizar que cada persona, en cualquier rincón del planeta, tenga acceso ininterrumpido a agua limpia.
¿Quieres marcar una diferencia? Te invito a acercarte a
Rotary y la Fundación Rotaria y averigua qué puedes hacer para
contribuir.